


La mayoría de las culturas antiguas ha considerado a las lesbianas como inexistentes, a diferencia de la homosexualidad masculina, considerada hasta hace pocas décadas como enfermedad además de perseguidos y castigados duramente por ello. Las mujeres se han perseguido por ser adúlteras y prostitutas, pero no por su orientación sexual, en este aspecto se podría considerar que las lesbianas han sido marginadas por omisión y de no reconocer su propia existencia. El auge de las últimas décadas de los sectores denominados representantes del feminismo han luchado por mucho tiempo por el reconocimiento del lesbianismo. Históricamente, las lesbianas han estado involucradas en la lucha por los derechos de las mujeres.
En 1949, Simone de Beauvoir afirmó: «Una no nace mujer, sino que se hace mujer». Su reflexión abrió todo un nuevo campo de indagación intelectual sobre la interpretación de la igualdad y la diferencia de los sexos, que hoy es tema de revistas, libros, debates políticos, políticas de diversidad empresarial y seminarios académicos y movimientos sociales en todo el mundo.
La cultura lesbiana ha crecido tradicionalmente incluida dentro de la tradición femenina, y más específicamente en la cultura de las mujeres. Durante muchos años, y en épocas más difíciles que las actuales, la cultura de las mujeres se ha desarrollado en diferentes campos, de esta forma ha habido músicas, poetas, escritoras y artistas, etc. Todas ellas se han camuflado dentro de la cultura de las mujeres.
Fuente: Wikipedia

El término lesbianismo hace referencia a la isla de Lesbos (actual Mitilene) en Grecia y a la poetisa Safo, por sus poemas apasionados (dedicados a sus amigas) y la vida rodeada de otras mujeres, lo cual le valió la reputación de homosexual.
La terminación -ismo en lesbianismo implicaba (el sufijo -ismo indica «partidario de») la idea de que la organización comunitaria de los homosexuales tendía a la promoción de sus conductas; al irse apartando la sociedad de la creencia de que la homosexualidad es voluntaria, se fue imponiendo «homosexualidad» sobre «homosexualismo».
Existe una historia bíblica que se trata de amor familiar, entre Ruth y Noemí. Pero también se puede confundir como una viva declaración de amor en sentido más explícito:
" No insistas más en que me separe de ti. Donde tú vayas, yo iré; donde tú vivas, yo viviré; tu pueblo es mi pueblo, y tu Dios es mi Dios; donde tú mueras, yo moriré y allí me enterrarán. Juro hoy solemnemente ante Dios que sólo la muerte nos ha de separar. "